Tu ausencia en mí
Esta obra surge desde mi imaginario como un acto de traducción emocional: la figura de una niña encarna un estado afectivo complejo, donde el miedo y la molestia coexisten sin resolverse. Su postura, con los brazos ocultos tras la espalda sugiere contención, mientras su mirada fija interpela directamente al espectador, colocándolo en una posición incómoda, casi culpable. Aunque la imagen se presenta desde la infancia, su carga simbólica trasciende lo literal. La niña representa a mi madre, atravesada por la experiencia de la ausencia: siete años de distancia física que se transforman en una presencia emocional persistente. En este sentido, la obra no retrata a una persona, sino un vínculo fragmentado por el tiempo y la migración. La polilla en vuelo, situada a su lado funciona como metáfora del cambio, pero tambien del dolor por lo que cambió.