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La Espera

2026 / Acuarela y acrílico sobre papel de algodón / 76 x 54 cm

Esta obra forma parte de una secuencia narrativa que aborda la enfermedad, la revelación y la disolución del tiempo íntimo. En este fragmento final, la escena se desplaza del cuerpo enfermo hacia quien permanece: el que espera. La figura representada encarna al esposo de Cruz, suspendido en un tiempo detenido, donde la espera deja de ser tránsito y se convierte en estado. Ve la muerte como única posibilidad de reencuentro. La obra plantea así una inversión del sentido tradicional de la espera, alejándola de la esperanza y acercándola a una forma de fidelidad extrema. En la pintura no hay acción, no hay resolución; solo una tensión sostenida entre la vida que continúa y el deseo de que termine para poder acompañar al otro. En este sentido, la pieza no representa la muerte, sino la antesala: ese territorio ambiguo donde el amor se confronta con la finitud. La escena, en su aparente quietud, está cargada de tensión. No hay resolución ni consuelo explícito; solo un encuentro suspendido entre quien mira y quien espera.